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NOTI-SALTA
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Economía y Finanzas
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La inflación pone en problemas a los intendentes del conurbanoUn importante intendente del conurbano se hunde en reproches cada vez que hace números en la intimidad de su despacho. Los insumos aumentaron 60% en dos años. En julio no pudo comprar ladrillos: en 2006 le costaban $ 0,23 cada uno; hoy debe pagarlos $ 0,51. El cemento aumentó el 20% en seis meses y ya no cambia luminarias: la empresa que las repone dejó de cobrarle $ 96,40 pesos cada una; ahora salen $ 123. En un distrito vecino, el jefe comunal no puede negociar rebajas en alimentos porque paga cada 60 días. El paquete de fideos, que en enero compraba a $ 2,78, en julio le costó $ 5,69. Otro intendente recurrió a frigoríficos para abaratar el precio de la carne. Le fue mal: el pollo, por ejemplo, aumentó el 27% en seis meses. Por eso, los pacientes del hospital local ya no lo encuentran en su menú diario, que, en breve, nadie servirá: los empleados preparan otro paro para reclamar mejoras salariales. Situaciones casi idénticas se repiten en todo el conurbano, de acuerdo con informes oficiales reservados a los que tuvo acceso LA NACION. Los intendentes de la región con mayor influencia electoral del país viven hoy la inflación como un grave problema político, además de las consecuencias económicas. ?El panorama es muy complicado?, admitió el intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez. Este año cerrará el balance municipal con un déficit de 18 millones de pesos. ?Con otros jefes comunales estamos calculando casi un 30% de inflación anual?, anticipó. En La Plata, Pablo Bruera teme por la situación económica: está ?preocupado? por los reclamos salariales y ?la suba en los insumos, en especial el servicio de recolección de basura, los implementos informáticos y la electricidad?. Los intendentes del Gran Buenos Aires consideran tan grave la situación que le reclaman al Gobierno un ?salvataje financiero urgente?, que la Casa Rosada se comprometió a ?estudiar?. Se trata de una ayuda de por lo menos 1000 millones de pesos para costear el aumento de insumos, controlar los servicios tercerizados que se ajustan automáticamente (sobre todo la recolección de residuos), financiar reclamos salariales y sostener la delicada fragilidad social que, por primera vez en la era Kirchner, los caciques peronistas no garantizan contener. ?Está claro que hubo aumento de precios en los últimos meses?, admitió a LA NACION el ministro bonaerense de Desarrollo Social, Daniel Arroyo. Después, sin desmentir que el diagnóstico contradice índices nacionales, confirmó que "desde marzo está creciendo la demanda alimentaria". Por eso, en 2008 subió el presupuesto para los comedores escolares en un 100% (hoy es de 2 pesos per cápita) y los fondos infantiles para comedores comunitarios en un 33% (ver recuadro). Según un informe elaborado por un municipio clave -al que tuvo acceso LA NACION-, la suba promedio de alimentos básicos en algunos lugares del conurbano fue de 45,21% en los últimos siete meses. El kilo de pan vale un 129% más que en enero (de 2,40 a 5,50), el aceite un 90% (de 5 a 9,50) y la harina un 79% (de 1,95 a 3,50). El lunes pasado una decena de intendentes presentó sus informes críticos en la Federación Argentina de Municipios (FAM) para que sean remitidos al despacho del jefe de Gabinete, Sergio Massa. Quieren que él -intendente de Tigre en uso de licencia- tramite fondos. "Necesitamos ayuda para soportar este proceso inflacionario", resumió uno de los barones que espera respuesta. Massa escuchó el miércoles pasado un reclamo similar en un almuerzo de más de dos horas con intendentes peronistas. Allí dijo que estudiaría el tema. Pero una fuente de la Jefatura de Gabinete aseguró a LA NACION que aún no está decidido si habrá asistencia económica nacional. "Se habló del tema, pero no hay nada definido", dijo. Más quejas En la provincia, el gobernador Daniel Scioli prometió ayuda propia. En junio adelantó un 20% de coparticipación para algunos distritos (sirvió para pagar aguinaldos) y en julio ordenó el reparto de casi 50 millones de pesos antes de fin de año y otros 116 millones durante 2009. Pero los intendentes se quejan porque el dinero sólo compensa la derogación de las tasas municipales de Abasto y Publicidad. "Lo que entra por un lado se va por otro", protestan. En este mes, Scioli anunció también obras públicas por 1000 millones de pesos. "¡No queremos obras, necesitamos plata!", protestó otro intendente afectado, que siente que avanza hacia un callejón sin salida: después de la crisis política que provocó el conflicto agropecuario perdió "plafón político para aumentar tasas" y se quedó "sin interlocutores en el Gobierno" para tramitar fondos. Advierte que "así, el municipio está al borde del colapso". Lamentos y amenazas En otros despachos oficiales se escuchan frases similares. Y en más de un caso los lamentos también suenan como amenazas. Nadie quiere que "el desgaste de los Kirchner" o los problemas económicos dinamiten el poder territorial. Los más ortodoxos son lineales: "Kirchner sabe que si el poder flaquea y la economía se resiente la fidelidad se va a terminar". El fantasma de Eduardo Duhalde se mueve detrás de los comentarios. Por eso, Néstor Kirchner apuró las internas del PJ bonaerense, ahora previstas para el 30 de noviembre. Así pretende evitar que los duhaldistas o los díscolos de última hora se organicen para enfrentarlo. "Igual no va a poder evitar que afloren las peleas inconclusas de estos cinco años", adelantó un hombre crucial en el Partido Justicialista provincial. En muchos lugares todavía hay duhaldistas residuales de 2005 y muchos oficialistas "heridos" por el sistema de colectoras de 2007. En el clima de crisis política y financiera todos quieren hilar su oportunidad. Objetivos políticos Un hombre de Kirchner en territorio bonaerense definió objetivos:"Vamos a evitar que algunos crean que ahora pueden retomar la iniciativa política que habían perdido. Al final esto va a beneficiar a los intendentes". La mayoría de los intendentes, sin embargo, no ve el beneficio. "¿Quieren que salga a hacer campaña por el Gobierno en medio de la debacle financiera? ¿Y no me quieren mandar plata? ¿Qué le digo a la gente que nos votó?", preguntó un influyente jefe comunal a uno de sus pocos interlocutores en la Casa Rosada. Hasta ayer no había tenido respuesta.
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| Fuente infobae |